En mi opinión, Sara Bareilles pertenece a esa raza de “genios” musicales de la nueva era. Y esta chica enamora, vaya si enamora. Y no lo digo por su físico, aunque en ese aspecto su belleza es más que notable. Es por su voz. Recuerda a Norah Jones o a la mismísima Alicia Keys, con ese matiz jazzístico inconfundible y buen dominio de diversos recursos vocales.
Llamo “genio” musical a esta chica, porque, a pesar de haber tenido que hacer honor a la industria en la producción del álbum que la ha dado a conocer internacionalmente (Little Voice), ha sabido conservar inteligentemente su autenticidad, desde la primera hasta la última canción. Ella ha apostado por una efectiva mezcla pop/soul/funk o pop/jazz, aunque no es la primera vez que un artista recurre a ello. Corinne Bailey Rae, Fiona Apple o la ya mencionada Norah Jones son ejemplos.

Sara Bareilles no es nueva en la escena musical. Esta singular californiana lleva ya varios años probando suerte. De jovencita cantó en algún que otro coro juvenil, y a la vez, comenzó a presentar sus composiciones en bares y clubes de Los Angeles. Grabó un par de maquetas y dos álbumes en directo (The First One y The Summer Sessions) y, curiosamente, apareció cantando en un bar en un film independiente llamado Girl Play. Todo comenzó a cambiar cuando en el 2004 publicó su primer álbum de estudio (Careful Confessions). En el 2007 teloneó a Mika (para mí, otro genio), Maroon 5 y James Blunt.

Ese mismo año llegó Little Voice, su segundo álbum de estudio y consecuente salto a la fama, que contiene la fabulosa Love Song. Realmente un tema pegadizo, fresco y de calidad. A mí, y personalmente, me transmite un sentimiento muy peculiar. El resto del álbum no decepciona en absoluto. Tenemos la genial Bottle it up o la marcada sensibilidad de City, perteneciente a su primer disco. Vaya, esta estadounidense es una romanticona…. Pero vamos concluyendo, el mencionado disco es en si mismo una “love song”, en efecto, y predominantemente, todo son canciones que hablan de amor (el recurso universal artístico por excelencia). En ese aspecto no desmarca. Donde sí lo logra es en la manera de tratarlo, con una simpatía, cercanía y honestidad realmente sorprendentes. Queda patente que además de su calidad musical, el punto fuerte de esta artista es la intención que imprime en cada canción, más allá de la letra o la música. Y en el fondo, eso es lo más valioso.